jueves 23 de abril de 2009

Ser Pugliese


Si me hubiesen preguntado alguna vez quién me hubiese gustado ser, sin dudas hubiese dicho: el maestro Osvaldo Pugliese.
Y aclaro, por si acaso, que mi elección no se basa especialmente en su talento como creador, capaz de maravillar de la misma forma en que lo hacía –lo hace- su notable refinamiento para interpretar el tango con su piano, con su orquesta, con su sensibilidad.
Tampoco pensé en el prestigio que se supo ganar como hombre íntegro, quizás más difícil de obtener que el de genial músico, para decir “me hubiese gustado ser Pugliese”.
Y mucho menos en esa tan apreciada virtud que le atribuyen supersticiosos de toda índole, que lo nombran y ponen su música, como conjuro, seguidamente de pronunciar el apellido de alguien a quien se considera de mala suerte.
Osvaldo Pugliese merece que sus tangos y milongas bravas resuenen por ser bellas y hondas, sin motivos adicionales.
No.
A mí me hubiese gustado ser Pugliese para vivir una sola de sus miles de noches al frente de su orquesta típica, en El Nacional o en cualquier otro café, con la rosa roja sobre el piano.
Me hubiese gustado vivir, como él, aquella Buenos Aires de ensueño, con el arrabal metido en la Corrientes angosta y el tango siendo rey de músicas, llevando y trayendo cajetillas y bataclanas, señoras y atorrantes, con La Yumba como sonido cimero que sugestiona la sangre y hace perder la calma.
Una noche de mirar luces y sombras con los ojos miopes de Pugliese, oyendo arrebatos, matices y canyengues -propios, pero también ajenos-, y sintiendo por una vez el eufórico sosiego que debe haber sentido Pugliese si es que alguna vez se puso a pensar, una sola de aquellas noches, lo asombroso que era ser nada menos que el maestro Osvaldo Pugliese.

Ilustración: Andal13, de Ajo y Agua. www.andal13.blogspot.com

8 comentarios:

FLACA dijo...

Estoy tan emocionada de encontrarte aquí nuevamente, de llegar a este sitio y que estés, que no sé ni qué decir. ¡Grande,Pugliese, que te hizo venir!... Un abrazo alegre, sonriente, contento.

Santiago dijo...

Estoy seguro, estoy seguro que más de una vez lo pensó y se sintió feliz como la gran puta. Yo también quisiera ser Pugliese más que nada, pero si no se puede, Pichuco estaría bien también.

Un abrazo.
Qué suerte que volviste.

andal13 dijo...

No sé qué me sorprendió más, si tu regreso o el texto con el que volviste.
No negaré que al principio me costó "cazar" de qué iba, tal vez porque nunca me puse a pensar, o a jugar, quién me hubiera gustado ser de no ser yo misma, y creo que nunca hubiera pensado en Pugliese. Pero después de leer y releer esto, y de volver a escuchar al Maestro (¡mirá qué puertas abrió tu reaparición!), entiendo por qué te hubiera gustado ser Pugliese.

Gracias por volver.
(El público ovaciona de pie.)

FLACA dijo...

Veo con muchísimo agrado que Andrea sigue siendo tu ilustradora, valoro muchísimo el trabajo en equipo. Y más cuando se trata de dos amigos como ustedes.
¡Bien,Andrea, con el dibujo; cada vez mejor.

Santiago dijo...

Lindazo el Pugliese de Andrea.
Clap.Clap

andal13 dijo...

Gracias.

Ro dijo...

Ahora esta casa se siente como con la estufa prendida, con un fulgor rojizo que trepa por sus paredes blancas, ahora sí, despacito, de a poquito, podemos volver a encontrarnos.
Todos hemos querido alguna vez ser como otro, y saltar a otra identidad lejana y próxima a la vez y no siempre en el acto de deseo que eso significa logramos como lo hiciste tú, como creo que lo hiciste, convertirnos, mixturarnos con la claridad del sujeto deseado. Por una vez, y a pesar de que el dibujo de Andrea está espléndido como siempre, tengo algo que objetar al mismo, y es que no es fiel, no es fiel al Pugliese con el que yo me he quedado hoy después de leer esto tuyo, porque creo que mi Pugliese ahora tiene por lo menos un pómulo, media frente y un ojo tuyo, Germán.
Gran abrazo
Pdta: Ultimamente no ando mucho por acá, pero fue tan impactante ver que habías vuelto, cuando uno ya había abandonado toda esperanza y ya iba camino al infierno por eso, que mi alma se detuvo un momento a recuperar el aliento y a regocijarse contigo. Ahora estoy segura que por lo menos podré esquivar el fuego de la desesperanza un tiempo más.
Chan chan

marcelo bentos dijo...

gracias