martes 18 de noviembre de 2008

De artistas y conciencias


Ilustró: Andrea Albarenga.

No es cuestión de hacer tanta alharaca por algo cotidiano, que le sucede todo el tiempo a infinidad de gente, pensó Camilo. De todas formas no reprimió las ganas de dedicarse una suave pero sincera puteada entre dientes. Cualquiera se olvida las llaves, se consoló. Pero ese cualquiera tiene que ser lo suficientemente idiota para hacerlo, concluyó, con no pocos argumentos.
Eso pensaba Camilo mientras subía de nuevo al auto, abandonando los cuarenta grados a la sombra de la siesta para ingresar en los -por lo menos- cincuenta de su auto sin aire acondicionado. Bólido, por otra parte, dueño de la santa destreza de yacer siempre bajo los siniestros rayos del sol, que son así, siniestros, aunque el astro rey goce de tan buen concepto entre las multitudes.
Se sentó, empapado en sudor. Alcanzó a cerrar la puerta un segundo antes de que el único colectivo que surcaba la calle en ese momento la convirtiese en puerta separada de su auto. Bajó las ventanillas de ambos lados con la esperanza que una brisa, aunque sea leve, atravesara la candente estructura que conducía. Ni brisa ni leve, y las sienes de Camilo en ebullición.
No había nadie a la vista, ni humano ni animal ni máquina. Pero ese detalle no impidió que lo detuvieran tres semáforos en no más de dos cuadras y media, según el cálculo de Camilo.
Primero frente a la Cruz Roja, en el recodo que desemboca en Juan De Garay. Luego en Juan De Garay, en su intersección con 27 de Febrero. Y después en 27 de Febrero, esquina Lisandro De la Torre. ¡Qué dos cuadras y media!¡Ni una y media!
De repente, como surgido de la nada, se puso frente al auto un chico. Esa clase de apariciones son muy comunes en las urbes de todo el planeta, con pequeñas variaciones de acuerdo a la región donde está enclavada la ciudad.
En la zona donde Camilo reside, y suele olvidarse las llaves, los niños que brotan en cercanías de los semáforos son morochitos y más bien petisos, ya sea por su naturaleza achaparrada, por deficiencia alimenticia o por corta edad.
Pueden ser simples mendigos, aunque son los menos. También están los limpiavidrios, a quienes Camilo considera muy útiles porque lavar el auto no figura entre sus aficiones. Y últimamente han proliferado los artistas, gremio al que pertenecía el pequeño en cuestión.
En este caso, un malabarista de fuste.
Con dos palitos manejaba hábilmente un palo de mayor tamaño, inventando cabriolas de indecible originalidad.
Camilo seguía el espectáculo con gesto algo extraviado, mientras hurgaba en sus bolsillos en busca de la correspondiente moneda de cincuenta centavos, porque su escala de valores indica un peso para los limpiavidrios y cincuenta centavos para artistas y mendigos.
El gurrumín terminó su performance y se acercó. Camilo sólo halló una moneda de un peso, y mintió.
- No tengo monedas gurí, dijo con tono paternal.
- ¿Y algún billetito?, arriesgó el malabarista.
- No.
- No importa, amigo. Será la próxima…
El semáforo mostró su luz verde y Camilo retomó la marcha. Un pensamiento fatalista lo sorprendió, aturdido por su accionar.
- Seguro que se me rompe el auto, por miserable.
Interrumpió su reflexión un estallido y un traqueteo inconfundible: un neumático había reventado.
Camilo se lo tomó con filosofía. Estacionó a un costado y bajó del auto. Observó como al pasar la goma averiada y caminó hacia el artista, que lo recibió compungido.
- ¡Qué mala suerte, señor!
- No te hagás problemas. Tomá.
El chico agarró el billete de cinco pesos y se deshizo en gracias y bendiciones.
Camilo dio media vuelta y emprendió el retorno hacia el auto. Mientras caminaba a paso lento pensó que alguna fuerza sobrenatural quizás –sólo quizás- podría haber tomado nota de su gesto de reparación, y al llegar al coche tal vez –sólo tal vez- encontraría el neumático milagrosamente reparado.
Llegó. El caucho desparramado había perdido toda forma. La llanta, desnuda, descansaba sobre el pavimento.

25 comentarios:

*cleopatra* dijo...

Volviste! y de qué manera Germán.

Besos y abrazos para vos

:)

andal13 dijo...

Estás perdonado, desgracihumana!!!

Le Santi dijo...

Regresó el maestro!!!!
¿Cómo anda el pendejo, ya cumplió los 15?

Por favor decime cuánto le tendría que dar a mi limpiavidrios, porque el caño de escape me está haciendo un ruido raro.
Bueno, fuera de joda, me encantó este cuento bastante realista y no sabés cuánto me alegro de tu regreso.
Un abrazo

Anónimo dijo...

¡¡¡Opitííí´!!!...¡Volviste, querido amigo!...¡Qué alegrón!...Muy bueno el cuento, que me hace pensar en todas las cábalas que tenemos cuando conducimos un auto viejo. Yo, por ejemplo, nunca pronuncio en voz alta "qué bien que anda" o "cuánto hace que no se rompe" o "mirá si pinchamos".Ahora sé también que será necesario ser caritativa con los que trabajan en los semáforos para que nada de eso ocurra.
Un abrazote, Germán. Es una gran alegría encontrarte aquí de nuevo.

milay dijo...

la vida compensa... a veces donde uno menos lo imagina... a veces responde aquellas preguntas que no nos animamos a hacer... a veces...te trae de nuevo a mis ojos, y mi corazon, un abrazo de esos que te hacen volver al centro de la vida...

*cleopatra* dijo...

:)

Gracias por el posteo...no te pierdas!

Anónimo dijo...

conocemos una persona muy cercana con esas caracteristicas y que utiliza los mismos términos. Lo lamentable es que todo es real, hasta el auto....
igual te queremos

G y L

Le Santi dijo...

Hola Germán:
Pasé por aquí a respirar un poco de aire fresco, je je, y a comentar lo bueno que está el dibujo de Andrea.
A mí también me da como una culpa cuando digo que no tengo monedas y en realidad es que no me dan las bolas para buscarlas y se viene la verde.
Abrazo
Estuvo bien borrar el último comentario. Era al pedo. Yo tendría que haber hecho lo mismo mucho antes.

andal13 dijo...

Santi: Gracias por el elogio.

FLACA dijo...

Yo también digo que está buenísimo el dibujo de Andrea. A mí también me pone nerviosa que se venga la verde, por eso aborrezco a los que me joden en los semáforos.
M'hijito, veo que mucho Santi, pero de estas tías viejas ni te acordás. La verdad es que estoy un poquito celosa.

FLACA dijo...

¿Tus comentarios no se publican en el acto?

andal13 dijo...

Flaca: ¡Gracias!

Tenés razón, Flaquita: mucho Santi, mucho Germán, mucho Fontanarrosa, y a nosotras, ni bola!!!

Jijiji!!!

ro dijo...

Hola!!! Por fin!! Doble por fin!!Por volver vos y porque al fin, después de varios días pude entrar y leerlo. Me gustó mucho este cuento, Germán.
Gurí!!!! Qué bueno que usaras este personaje, alma en pena de tus calles y las mías, que con palitos o limones o lo que venga, hacen malabares (sin metáforas como nosotros). El fatalismo va en una sola dirección, como no podía ser de otra manera. Lo malo sí viene, siempre, puntual, pero lo bueno, lo milagroso, nunca. Sobre todo si lo esperamos y más si somos, o creemos ser los únicos protagonistas del mundo, (¿parece ser ese el perfil de tu personaje?) Lo milagroso le viene al gurí, al resignado, al que sí está todo el día a cuarenta grados, que no esperaba los cinco pesos (me encantaría saber qué hizo con tamaña y tardía generosidad) Creo que todos tenemos esa clase de pensamiento mágico del protagonista, ese ombliguismo, y esa sensación de que lo único malo nos pasa a nosotros. Pero la realidad siempre está a cuarenta grados y para todos...
Un abrazo gigantesco

ro dijo...

Fundamental y bellísimo el dibujo de Andrea, que completa la visión de ese niño, delgadísimo...Beso para ella

ro dijo...

¡Mito viviente, jajaja! El muerto se asusta del degollado! jaja!!!
Hoy me voy a dormir mejor, después de haberme divertido con todos ustedes en el blog de Santi. Un abrazo

andal13 dijo...

¡Gracias, Ro!
Qué bueno que vos (Germán) y (vos) Ro hayan aparecido...
El blog está menos huérfano, me parece.

ro dijo...

Ahora me vas a tener que echar!!!Besos

FLACA dijo...

¿Te vas a borrar otra vez?

andal13 dijo...

Flaca: no se borró; se fue a ver a Madonna, porque ahora que se divorció de Guy Ritchie, llenó de esperanza a más de uno, jijiji!!!

FLACA dijo...

¡¡¡jajajaja!!!...No lo puedo creer, pero creo que lo dejó plantado. Si estás muy decpecionado, venite para Uruguay.

andal13 dijo...

Ah, Flaca, me parece que, por el contrario, Madonna le dio bola a nuestro amigo entrerriano; de ahí su ausencia...
¿O vos decís que no se aparece porque está llorando desconsolado?
¡Jijiji!

FLACA dijo...

¿Será que fue un flash?...

SUSANA dijo...

Regreso a toda letra, Germán!

Enhorabuena Querido, me gustó, también me gustó saberte de nuevo en el ruedo...y qué decirte de Andrea y su ilustración, Maestra!!!

Te dejo un Abrazo!

María dijo...

Todo es un hilván que, de vez en vez, toma forma...

Un abrazo grande desde el otro lado del mundo

Anónimo dijo...

Blog / Yo dibujo puentes
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Yo dibujo puentes
para que me encuentres,
un puente de tela,
con mis acuarelas...
un puente colgante,
con tiza brillante...
puentes de madera,
con lápiz de cera...
puentes levadizos,
plateados, cobrizos...
Y tu... ¡Quién creyera!
¡No los ves siquiera!
Hago cien, diez, uno...
¡no cruzas ninguno!
Mas... como te quiero...
dibujo y espero.
¡Bellos, bellos puentes
para que me encuentres!
Elsa Bornemann

esta lindo ..va a mi me gusta...
un beso
YO ...