Ilustración: Andrea Albarenga.Despertó sobresaltado. La pesadilla había sido tan real que sintió con nitidez cada emoción. A su lado, Mariana abrió los ojos y encendió el velador. Lo vio sentado en la cama, con expresión confundida. Distinguió las lágrimas que él intentaba secar con el borde de las sábanas. El sueño había terminado, pero una parte de ese sueño era verdad, para su desgracia.
¿Qué te pasa?
Nada.
No podía contarle. Estaba ante una encrucijada cruel, que no ofrecía una salida airosa. Su infierno ya no se remitía sólo al momento de estar despierto.
¿Seguro que no te pasa nada?
Sí, mi amor.
El fragmento verdadero del sueño lo había llevado a uno, a cualquiera, de sus encuentros con Julieta. Después de la primera vez que la vio maldijo una y mil veces haber seguido aquel impulso. Luego ya no pudo controlar sus ganas de volver a sentirla. Julieta era, lo sabía, una extraña presencia en su vida, que cada vez disfrutaba menos pero necesitaba más.
Estás llorando…
No…
Durante los últimos dos meses sintió que el amor por su mujer era inmenso. Por eso muchas veces intentó vencer la tentación. Pero sus intenciones terminaban en frustrantes fracasos. Recaía. Sus encuentros con Julieta estaban teñidos de culpa más que de placer. Pero los sentía ineludibles.
Por favor, decime que te pasa. ¿Tuviste una pesadilla?
…
En el sueño se encontraba con Julieta, en el lugar de costumbre. Sólo que en esa ocasión disfrutaba como nunca de poseerla. Luego retornaba a su casa y Mariana lo recibía en la puerta. Con entereza, le decía que sabía lo que estaba sucediendo. Ver el rostro de su mujer, oscurecido, distante, le provocaba un sufrimiento profundo. El peso de su traición se volvía sobre él.
Román, contame. Me estoy preocupando…
…
Su angustia era infinita. Y la sensación no se le iba pese a que ya estaba despierto. Era consciente de que la segunda parte del sueño era sólo eso: un sueño. Pero la pena no lo abandonaba.
Mariana lo abrazó por el cuello y lo atrajo suavemente hasta su pecho desnudo. Le acarició con delicadeza el pelo, hasta que lo notó más tranquilo. Román necesitaba ese regazo, pero se sabía indigno.
Dale… decime que soñaste.
Apoyado en el cuerpo de su mujer, cerró los ojos. Sentía la tibieza de la piel, lo hería el frío de la realidad.
Balbuceó una frase. Cuatro palabras ciertas que, sin embargo, ocultaban la verdad.
Tras oírlo, Mariana lo alejó apenas, con gracia, y se incorporó hasta quedar sentada frente a él. Lo miró con celestial ternura, secó una lágrima con sus labios. Después se acercó hasta casi rozarle la barba.
Sos el hombre más dulce que existe.
Escucharla lo desmoronó. Lo que él había dicho antes, entre dientes, atronaba ahora en su cabeza.
Soñé que te perdía, repitió para sus adentros.
23 comentarios:
¡Que situación más dura!.
Me ha encantado el escrito, quizás porqué me has hecho sentir la dureza de la situación.
Que difícil debe ser vivir así.
Un saludo, Germán.
Luis
Casi una adicción... o una adicción, sin el casi.
Hola, Germán! Festejo con hip hip hurra! que volviste al ruedo. Y encima me hiciste una triple visita. Graciaaaas! Cuento de climas tensos y tiernos a la vez. Me gustó lo del regazo porque le da a la relación con su mujer una connotación maternal que explica la otra. La ternura de la caricia en su pecho desnudo genera lo mismo: una cosa que se parece más a la relación madre - hijo. Y otra vez me sugiere la falta de pasión, de deseo. No sé si estoy pirada interpretando esto. Pero eso hace más verosímil la necesidad de la otra, y la culpa
Me gustó como quedó. Y me encantó el verbo atronar. Me imagino que esa mezcla de culpa y inevitabilidad debe sonar como truenos en la cabeza. Un abrazo
Pdta: Me reí mucho con tus aportes sobre el género y toda esa joda. jaja!
Hola. Llegué acá a través de comentarios tuyos hacia otros blogs. Me gustó mucho esto, así que fui al anterior, y al anterior y al anterior, hasta "Entender al fin". (Hoy no sigo más porque en algún momento hay que dormir). No tienen desperdicio. Ninguno. Y me gusta el regusto por incluír algo en común en todos, las lágrimas, hasta en el último que alcancé a leer, que no las nombra literalmente pero culmina con "No me lloren".
Pd: Tb me gusta mucho lo que dice abajo del nombre de tu blog.
Saludos.
Pahh!!!Qué fuerte lo tuyo sobre un tema nada infrecuente. No sé si la cosa camina por donde dice Ro.La falta de pasión y esas cosas. Lo veo más complejito. Hay compulsiones inexplicables que no parecen tener nada que ver con eso. A veces se quiere tanto a alguien que es necesario escaparse un poco. Es el espíritu viajero a veces. O no querer vivir una sola vida. O no resignarse a no saber como sería lo que no fue. O yo qué sé.
Buenísimo esto.
Me voy a leer el cuento largo.
Ta bueno lo del Santi. Mmmm. Pero no sé.
Hoy te extrañé especialmente.
¿Cuándo se dará que pises MOntevideo de nuevo?
Creo que el Santi dio con la palabra que yo quería encontrar... inexplicable.
La lucha interior es evidente, hasta las pesadillas confirman el infierno que atraviesa el personaje.
Titubea, por unos instantes parece que finalmente confesará...pero no, ha decidido no perder...ninguna de las dos!
Acaparador el hombre! Y seguro que es abogado, porque nunca dijo una mentira, tampoco toda la verdad e hizo un "conveniente negocio" (Bbrbrbrbr! Yo lo mato!)
Celebro la aparición de otro excelente cuento!
Te abrazo y te beso, queridazo!
SIMPLEMENTE, BELLO RELATO.
VOS SOS UN SER MUY DULCE...
CÓMO EXTRAÑO CHARLAR CON VOS!!!
TE MANDO UN BESO A LA DISTANCIA, Y UN ABRAZO QUERIDO AMIGO IMAGINARIO...
Hermoso el dibujo de Andrea. Rojinegro y dividido. Excelente.
Insisto con la visión de lo excesivamente angelical de su mujer: "es celestial" Para mi o es maternal o es virginal, casi asexuada. Es un terreno fértil para lo adictivo de lo pasional.
En fin, apenas son interpretaciones. Pero es importante que un cuento promueva variadas interpretaciones, no?
Gracias, Rossana. Me gustó mucho hacerlo,y plasmar esa especie de pasión esquizoide que sufre Román. Lo del rojo y el negro es un guiño para nuestro amigo Germán.
Y....¿dónde está el amor, las urgencias, los devaneos, la tortura de perder lo que se tiene, la valentía de saber que en este cuento con Mariana, el final es tan cierto como imperceptible?
¿Y dónde debemos estar?
GERMAN!!!!!!!
que lindo reencontrarme con vos en medio de esta historia que nos regalaste!!
cada palabra de la historia estaba cargada de tension,de intriga,de la fragilidad de los sueños pero tambien de ese peso misterioso y te podia decir que ancestral que traen consigo.
me encanto el cuento,y confieso que he pasado por situaciones casi identicas a la de la historia.
un abrazo enorme
Felicitaciones a Andrea por la ilustración!
Muchas gracias, Vachi!
Germán: cuando aparezcas, pasate por lo de la Flaca (como para que te mueras de envidia, nomás!!!)
Jijiji!!!
Sólo pasé para comentarte que más allá de la alusión que hice a la envidia que sentirías por no haber estado, te tuvimos muy presente en el encuentro (sobre todo a la hora de los vinos... jijiji!!!)
El personaje se conflictúa y lucha y se entristece y se desespera porque es muy honesto.¿Quién no se ha pegado una escapadita aunque sea en sueños?...Como dice Serrat, "no hay nada más bello que lo que nunca he tenído; nada más amado que lo que soñé". ¿"El amor por su mujer era inmenso",o la culpa?
Volviendo a la realidad,excelente el cuento y el manejo de los planos.
Y para terminar: aquella hecatombe sin tu presencia no fue lo mismo,amigo.
Siempre que te leo me siento plena...
Ese tire y afloje entre lo que queremos y lo que deseamos... entre lo que debería ser y lo que es... Maravilloso tu relato.
Besosss
Germán:
Estoy sorprendido, maravillado por tu prosa, que bien usas las palabras, que buen cuento, la verdad me encanta haberte encontrado, gracias por regalarme un momento de placentera e inquietante lectura.
Es tan frecuente que ocurra esto, y la pregunta es tan compleja, en ella se encierran tantos factores que necesitaríamos un día entero para nombrarlos, pero, es tan difícil, somos eternos inconformistas, erramos siempre, estamos donde no deberíamos estar, por amor, ¿Por amor?, por no estar solo, confundimos buenos tratos con amor, confundimos pareja con misión, entonces siempre estamos atrapados en callejones sin salida. Si no elegimos a nadie corremos el riesgo de quedarnos solos, y en una sociedad como la nuestra, no es algo que esta bien visto, si me quedo con ella, a la que quiero mucho, pero decididamente no amo (la pregunta aquí sería saber a quienes amamos, o a que amamos, o que es el amor realmente) siento que estoy desperdiciando mi vida. La solución del amante, de la amante, es solo un engaño pasajero, en donde pierden todos, la engañada, la amante y la persona que hace todo el juego.
No solo se traiciona a la compañera, a la mujer, sino se traiciona uno mismo, quiere estar con alguien con quien no esta y con la persona que se esta no se quiere estar.
Me encanto el cuento, esta lleno de fuerza. Que pena que pase esto ojala hubiera encontrado la forma de no caer en esa encrucijada.
Ya quiero seguir leyendo tus cuentos, me han gustado mucho.
Te dejo un fuerte abrazo.
HologramaBlanco
Imagino que estarás aprovechando este alejamiento momentáneo para escribir como loco y deleitarnos con otro cuento a tu regreso, no?
(Como verás, imaginación me sobra, jijiji!)
Publicar un comentario en la entrada