Fue en ese momento, y no en otro, que la vida de Ernesto cambió. Abrió la puerta y gritó, avisando su llegada. Su madre no podía escucharlo. Recorrió la casa y al entrar a la cocina volvió a gritar, esta vez de espanto. El cuerpo de su madre colgaba, inerte, de una soga atada al techo.
Suicidio. Cartas a sus hijos, Ernesto y Pedro. Y a su marido. Con una sola frase, una suerte de enigma.
Cuando se van perdiendo pedazos de vida, la vida va dejando de ser vida.
Refieren quienes conocen a Ernesto que su madre era su norte. Y que para él no fue un suicidio sino un asesinato, aunque el arma haya sido ella misma. Perdió todo junto con su madre; también la capacidad de sentir dolor.
La depresión ganó la voluntad de la suicida. Los problemas con su esposo le parecían insolubles.
El golpe no aparentó ser tan dramático para el viudo. Pocos meses después, había nueva señora en la casa. Ernesto era un niño.
Esa mujer mató al niño que había en mí, le dijo Ernesto, años después, a Adriana, su confidente. Y por eso merece morir.
¿Estás planeando matar a la mujer de tu padre?
Sí.
Estás loco. Ella no me importa, pero tenés que valorar tu vida, no la arruines.
Precisamente. La voy a matar porque valoro mi vida. Vivir es no ser tibio. No es pensar, es hacer.
¿Y tu futuro?
La cárcel es un precio razonable por matar a esa víbora. Está decidido.
¿Qué pensás hacer con tu padre? ¿Lo vas a matar también?
No. Él debe vivir, para sufrir su ausencia.
Adriana consideraba a Ernesto un muchacho en extremo inteligente y bueno. Lo amaba como si fuese su propio hijo. Intentó hacerlo desistir de la idea, pero no lo logró. No sabía qué camino tomar, pero sí sabía que no traicionaría su confianza. La última vez que lo vio le prometió que siempre tendría sus abrazos, sin condiciones, sin importar lo que pudiera suceder.
Pidió, Adriana, la opinión de uno de sus amigos. Escuchó lo que ya sabía, sin hallar luz.
También debió explicar que Ernesto había recorrido innumerables consultorios de psicólogos y psiquiatras. No había salida posible.
¿Sabés que pasa? Él perdió el dolor, y si no hay dolor no hay miedo, y sin miedo no hay límites, dijo Adriana. Su amigo calló.
No había otro camino que esperar.
En medio de una noche, que posiblemente sea ésta, una mano se aferra a un puñal. El pulso firme, un dedo que comprueba el doble filo. Su portador espera, paciente, la madrugada. Puede sentir el olor de la sangre en la habitación contigua. Desoye la prisa del acero forjado para matar. Sabe que sólo su sangre le indicará que ha llegado el momento.
martes 18 de marzo de 2008
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31 comentarios:
Qué tema, Germán, el de la pérdida del dolor... el dolor, el miedo al dolor, nos vuelve humanos. Qué más puede perder Ernesto, que ya lo ha perdido todo?
Esta vez quizás no haya ilustración; me voy unos días de vacaciones, así que no sé si tendré tiempo... Tal vez a la vuelta...
Opiti! Un cambiazo final :"solo su sangre le indicará que ha llegado el momento" Muy buen final. Consecuente con sus palabras,al fin: Vivir es no ser tibio...Es hacer. ¿Era necesario matarla o era necesario recuperar la sensibilidad propia a través del puñal en el propio brazo? Ernesto ya había perdido también, al igual que su madre, muchos trozos de vida.
Un abrazo, Germán. Vuelvo después a seguirla.
Ustedes,la cofradía, me están matando con los finales y también con los cuentos: me revuelven el alma, mirá que están terribles,¿eh?.
El final se me quedó picando... y sigo pensándolo.
Lo otro me pareció terrible y no voy a hablar nada, lo que le pasó a Ernesto le ocurrió a mi mejor amiga de la infancia, pero con el padre, y sé cómo siguió el relato en la vida real;también a otro conocido con la madre y esa historia no sé todavía cómo se va a desarrollar.
El personaje Ernesto es absolutamente comprensible, sólo que nadie pierde absolutamente todo, es uno el que mide sus propias pérdidas y busca o no las salidas posibles.
Hablando de salidas,¿tenés vacaciones?
Un beso.
Viste que uno va y vuelve.(De paso gracias por tus palabras) La última vez que vine se ve que mi comentario era un poco confuso y lo acorté y entonces quedó la palabra brazo en lugar de cuerpo, vaya a saber por qué. Por tanto quise decir: recuperar la sensibilidad propia clavándose él mismo el puñal?(Porque eso entendí) Hecha la aclaración, te cuento que lo leí tres veces más y sigo pensando lo mismo. Aunque debo agregar que, pese a que me digan que es muy macabro, me hubiera gustado más descripción en lo que ve Ernesto cuando llega a su casa. Vos sos un maestro de las descripciones y todavía me estoy preguntando por qué no hay ninguna o casi ninguna aquí. Y me quedo con algunos comentarios: El último párrafo no tiene sujeto claro más que la mano y el portador, así que en algún momento se me voló la cabeza y pensé si yo había entendido bien y era Ernesto el portador. Concluí que sí, pero hay algo poco claro ahí. No sé si él optó por matarse como al principio pensé. Porque eso es lo que yo pensé cuando dice: solo su sangre le indicará que ha llegado el momento. Pensando en derramamiento de sangre pero podría querer decir la tensión o el galopar de la sangre, no sé...Luego, él(si se va a matar)es porque no tolera más vivir así, porque quiere castigar o esencialmente para volver a cambiar? Al principio dice que ese momento (el descubrir a su madre muerta) cambió su vida.¿ Ahora se está matando para volver a sentir dolor, para sensibilizarse?
En fin, yo sé que los cuentos, igual que los chistes, no se explican, pero como uno raras veces tiene la oportunidad de preguntar las dudas al escritor, por las dudas se tira el lance, y en una de esas, la recibe.
Un abrazo
Pdta: Me parece que hay poca gente en la vuelta. Hubo varios que se rajaron de vacaciones. Yo sigo por aquí. Cuento por las dudas, a los lectores y escritores que pululan por aquí que tengo que escribir una obra de teatro (tipo collage de escenas) para un grupo juvenil.Tema: los que han perdido la fe o la esperanza o tan siquiera algo importante. Si alguno se anima o tiene algo escrito, será bien recibido. Alguna vez escribiste teatro, Germán? (Es soberanamente difícil para mi) Besos
Rechufles! Cáspitas! Sondear la mente de un asesino, recrear sus motivos. Me recordaste por un momento a Capote (la película)y ese hombre, un verdadero "dead walking", personaje también muy amargo.
Un tema muy interesante la pérdida del dolor. Es como si éste fuera la válvula de seguridad de la humanidad. Sin este "dispositivo", el ser humano vuelve a su estado más primitivo, para dar rienda suelta a sus pasiones.
Adoro los relatos "psicológicos" y siempre y toda vez, me viene a la memoria Crimen y Castigo de Dostoievsky, y ese inolvidable Raskolnikov que mata a la vieja prestamista.
El final es definitivamente ad hoc, literalmente obligás al lector a releerlo y la duda igualmente queda...¿Se suicida nuestro hombre?
Germáaaannn, a veces pienso que te divierte despistar a tus lectores...la próxima semana ¿será un cuento pastoril?
Me gustó mucho, mucho! Dentro de unas horas me voy para Chile y vuelvo la semana que viene. No,no me voy con Andrea! No tengo idea para qué lugar arrancó nuestra amiga!
Lo leo a la vuelta. Sea felíz amigo y disfrute estos días sin trabajar!
Abrazos!
PD: Ross, ahora voy por tus pagos, al blog mi vida, Uruguay todavía no!
Inquietante sumergirse en la vida de Ernesto, una vida sin dolor de ninguna indole porque ya el dolor lo abarcó.
Dificil situación de Diana.
Bessitos amistosos desde Medellín, colombia!
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¡¡¡Qué buen relato!!!
Me pregunto si habría perdido al fin el dolor por completo o si la sangre, su propia sangre le pondría freno al filo del metal.
Qué gusto me da descubrirte!
Nos estamos leyendo, besos.
Estoy totalmente de acuerdo conla interpretación de Ross. Cuando dije que me están matando con los finales es no sólo que me sacuden,sino que me hacen pensar mucho para interpretarlos;tambiénpensé como Ross, que el puñal se lo iba a clavar él, por algo lo del "doble filo", por algo el "puede sentir el olor a sangre en la habitación contigua", pero "desoye la prisa del acero forjado para matar"
Uf, enganchada de principio a fin.
Abrazos de vacaciones.
Hey, me gustó mucho éste! Uno de los mejores a mi criterio.
Saluuuudos.
Gracias por aclarar.En el afán de comentarle el cuento no sólo se lo destripé (hasta le anduve buscando sujetos) sino que me llevé las tripas al laboratorio equivocado!!!! Igual, creo que a usted le sirve saber qué vimos en las tripas. A mi también me despistó esa frase:desoye la prisa del acero forjado para matar. Besotes, gurí
A la flaca y al Santi (que también nos ha acusado, por otros barrios): Igual no nos iremos de ninguna manera a cuarteles de invierno! Permaneceremos con el microscopio en la diestra y el bisturí en la siniestra! No nos moverán! No...no nos moverán y el que lo crea que haga la pruebaaa...no nos moverááán...!!! (Acá es cuando en la obra de teatro, la acotación decía que los demás actores las sacan a empujones entre bambalinas)
Germán: A usted si se le ocurre algo para escenificar ya sabe, me lo manda...Qué placer sería dirigir una escena (no pido más que una) escrita por usted! Besos
Amigo... mi comentario de hace unos días parece haberse esfumado...
De todos modos, sabés cuánto me ha gustado lo que escribiste...
Sigue resonando la frase de esa carta: "Cuando se van perdiendo pedazos de vida, la vida va dejando de ser vida" Tan así la siento...Tal vez, por eso vamos rearmandonos a cada paso, creando, viviendo, renaciendo tras cada muerte en vida... Tal vez por eso cada tanto "hay que sacarlo todo afuera, como la primavera, para que adentro nazcan cosas nuevas" no?
Beso y hablamos!
el dolor destruye, pero la ausencia del dolor es inevitablemente el final, qué importa si ernesto mató o se mató... en realidad ya nada importa... un abrazo germán... y gracias...
MUY BUENO, TU RELATO GERMÁN... CÓMO YA NOS TENÉS ACOSTUMBRADOS..."Cuando se van perdiendo pedazos de vida, la vida va dejando de ser vida", TAN CIERTA ESTA FRASE, A VECES, ME PONGO A PENSAR EN LO QUE ME PASA A MÍ, QUE LO QUE YO VIVO NO ES VIDA. SÉ QUE ESTOY VIVA, PORQUE RESPIRO, CAMINO, HABLO, VEO, ESCUCHO.... PERO NO SIENTO...
GRACIAS, POR TUS PALABRAS. SIEMPRE DEJAN QUÉ PENSAR...
UN ABRAZO QUERIDO AMIGO IMAGINARIO. Ausencia.
Nunca debemos perder la capacidad del dolor, es más creo que es inherente al ser humano, lo dijo Proust, "más que la electricidad, la vueltas con mayor velocidad en el mundo es el dolor humano"
un abrazo inmenso.
Uy... me voy unos días de vacaciones y se arma una polémica sobre el suicidio...
Qué sé yo, interpreté el cuento de una manera totalmente distinta, como la confesión de un asesino, que paradójicamente, ya está muerto.
En fin...
Sale obra de teatro, che? Me anoto a la idea de Rossana.
y de un momento a otro pueden pasar años o sólo un segundo, que tema Germán! cómo se recupera alguién en otro? ¿cómo Ernesto se busca en lo ya perdido?...ahh que cosa, pero que buen relato, con un aire de tristeza y desesperación!
un abrazo
Querido amigo:
Esto es lo rico de la literatura, cuando la obra es publicada ya casi deja de pertenecerle al autor y es para el lector, y se enriquece con cada uno.Lo que no quiere decir que se vaya a enriquecer conmigo.Pero Ernesto es un personaje que da para hablar.Anduve errando,parece, pero se sabe que hay familias de suicidas y que la compulsión al suicidio puede ser hereditaria (piénsese en Horacio Quiroga,por ejemplo). También me pregunto, cuando leo, ¿el suicidio de la madre y el casamiento del padre es causa de sus problemas siquiátricos o pretexto que deja aflorar esos problemas? No sé, por suerte no soy psiquiatra. Pero agradezco la aclaración; esto de tener contacto directo con el autor es muy bueno. Un abrazo.
Ya que están para el destripe y los divagues, destripemos y divaguemos.
Este es un cuento mucho más complejo y sugerente de lo que parece.
El Germán sugiere pero no afirma.
El Germán deja cabos sueltos para que pase lo que está pasando, que todos nos rompamos la cabeza.
Porque en este cuento el contenido anecdótico es lo de menos. Si el Germán hubiera contado que a un loco que se llama Ernesto se le suicidó la madre y a los años el tipo decide limpiar a la madrastra porque perdió la capacidad de sentir dolor, todos diríamos: "Qué cagada, ¿no? Pobre muchacho... Pero en este cuento del Germán importa menos el qué que el cómo. Una vez más, la verdad está en la música, no en la letra. ¿Notaron la simetría del cuento? Momento arriba-momento abajo-Adriana en el centro y como fondo Ernesto. Un cuadro. Germán pintó un cuadro. Lleno de veladuras.Una hermosa neblina roja. Manchas en la pared a las que le atribuímos significados. Y Adriana. ¿Quién es Adriana?
Aquí estamos todos, balanceándonos entre la soga y el puñal, al compás de la música de Germán.
Menos mal que el Santi se demora lo suyo en dejar comentario, porque después de éste, que es un comentario de la putísima madre, perdón por el latín, yo no me animaría ni a dejar un tímido saludo...
"Cuando se van perdiendo pedazos de la vida, la vida deja de ser vida."
Resumen excelente de tu cuento y de Ernesto.
Besos Germán
Brillante, cada vez mejor tu literatura, por más que sea gris y oscura.
Lo tuyo es el drama pasional, definitivamente.
besos:
Ju
HU!.. Que historia virgen santisima.. me dio hasta un pelin de miedo! solo pensar lo que el chico quiere hacer!..
me ha gustado mucho ya que me has dejado con la mente a mil..
abrazos.
DÓNDE ANDÁS GERMÁN? LAS TIBURONAS URUGUAYAS CLAMAN POR VOS.
Venía a reprocharte tu ausencia, pero veo que el Santi me ganó de mano (se ve que no sólo es cuestión de tiburonas... algún sábalo también te reclama!)
Jijiji...
Gracias por pasar por allá, y por tus palabras, gurí, pero eso de las amenazas me dejó en suspenso! De qué se tratará? Usted no sabe que a una ansiosa no se le pueden anticipar cosas, porque es alimentar la ansiedad hasta hacerla gigante? Besotes
Amigo espero, de corazón, que su vida se esté portando como usted merece... que esté siendo verdaderamente generosa en bellos momentos y así quedarme tranquila por su ausencia en estos pagos.
(De no ser así, sabe que tiene quien lo escuche y, en todo lo que pueda, lo ayudaré...)
Beso!
Como ya es domingo de noche y dentro de unos minutos hay que aprontar todo para el muy podrido lunes, que es cuando uno abandona esta vida en paralelo, le aviso que me daré unas mínimas vueltas por aquí durante la semana, para estar lo más cerca posible en el momento de su reaparición. Un abrazote (Me encantó lo del pensador Carrasco)
¿No hay cuento nuevo? ¿Qué hay de nuestros espíritus, eh? ¿Con qué alimentamos nuestra fantasía?
¿No se siente mal amigo, por esta orfandad de sus lectores?
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